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El secreto a voces de las prisiones de la CIA en Rumanía

Rumanía ha sido condenada por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos por haber permitido el emplazamiento de prisiones secretas de la CIA

La existencia de prisiones secretas de la CIA en Rumanía sigue generando controversia, a pesar de que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos haya condenado a este país por permitir la detención y tortura en su territorio de Muhammad Al Nashiri, uno de los responsable del ataque al USS Cole .

 

En junio de 2015 el parlamento rumano aprobó su nueva Estrategia de Defensa por el periodo 2015-2019 en la que se enfatiza la alianza estratégica que le une a Estados Unidos y el compromiso de Rumania con la OTAN, a la que considera el principal garante de la seguridad nacional. Dentro del compromiso con la Organización, y con la vista puesta en la amenaza que Rusia representa para los países del Este de Europa, el parlamento rumano autorizó, además, por unanimidad, la instalación de dos nuevas bases militares en Bucarest.La cada vez mayor presencia de Estados Unidos en la región incomoda a Rusia y desde su Ministerio de Defensa, Viktor Yesin, ex jefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Misiles Estratégicos, no dudó en amenazar a Rumania cuya base estadounidense antimisiles de Deveselu, en el sur del país, había situado en el primer puesto en la lista de prioridades de ataque en caso de ser agredido por el país norteamericano. 

Rumania es un aliado fiel y comprometido de Estados Unidos con el que mantiene relaciones diplomáticas desde 1964, pero cuyos lazos se vieron fortalecidos a partir de la década de los ´90 cuando recibió la cláusula de la nación más favorecida , como primer paso para estrechar las relaciones con un país clave desde el punto de vista estratégico en el Este de Europa. Y Rumania no ha titubeado a la hora de agradar siempre a su aliado con tal de hacerse con un hueco en el sistema internacional tras veinte años de dictadura comunista. La colaboración más polémica fue sin duda el emplazamiento en su territorio de un centro de detención secreto de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) cuya existencia se ha hecho evidente pero que no ha sido confirmada por los líderes rumanos.

La polémica sobre la existencia en Rumania de una supuesta prisión de la CIA se abrió nuevamente con las declaraciones del ex presidente rumano Ion Iliescu para la publicación Der Spiegel, en abril de 2015. El que lideró la transición post-comunista tras la caída del dictador Nicolae Ceausescu, reconoció haber aprobado una solicitud de Estados Unidos para la construcción de un centro CIA en Rumania, aunque sin saber previamente con que fines se iba a utilizar, los detalles del acuerdo siendo establecidos por el ex Jefe del Departamento Presidencial, Ioan Talpes. El supuesto centro de detención de Rumania fue aprobado por el mismo Jefe de Estado en 2002, durante su tercer y último mandato. En la entrevista con Der Spiegel, el mandatario rumano se excusaba con que dicho emplazamiento constituía “un gesto de benevolencia” previo a la adhesión de Rumania a la OTAN hacia un aliado con el que, además, había combatido en Afganistán y Oriente Medio; una cuestión que calificó de menor.

La confesión llega después de que en 2005 la publicación norteamericana The Washington Post haya revelado por primera vez la existencia de “sitios negros” o, lo que es lo mismo, prisiones secretas, en el Este de Europa, sin nombrar los países que colaboraban con Estados Unidos por petición expresa de “altos funcionarios” estadounidenses bajo la excusa de que su divulgación podría frustrar la lucha contra el terrorismo y hacer que dichos países sean blanco de algunas represalias. A pesar de las investigaciones posteriores llevadas a cabo por distintos organismos internacionales, los distintos líderes rumanos han negado sistemáticamente tener conocimiento sobre la existencia de un centro similar en el suelo de Rumania.

En junio de 2007, desde el Consejo de Europa se hacían públicos unos informes bajo el nombre de “Detenciones secretas y transferencias ilegales de detenidos que implica a los miembros del Consejo de Europa”. En el segundo informe de la serie conocida también como los Informes Marty, del senador suizo Dick Marty, se acusaba a Rumania y Polonia de haber facilitado a la CIA instalaciones de detención secreta en el periodo 2003-2005, en el interior de las que se llevaron a cabo torturas de los sospechosos en el marco del programa especial estadounidense de la llamada guerra en contra del terrorismo activado posterior a los atentados del 11 de septiembre del 2001. Asimismo, se sostenía que al menos cinco oficiales rumanos conocían no sólo la existencia de dicho centro, sino las actividades que se llevaron a cabo en el interior del mismo: el por entonces presidente de Rumania, Ion Iliescu; el presidente en el periodo 2004-2014, Traian Basescu; el jefe del Departamento Presidencial para la Seguridad Nacional hasta 2004, Ioan Talpes; el ex ministro de Defensa, Ioan Mircea Pascu; y Jefe de la Dirección de Inteligencia Militar, Sergiu Tudor Medar.

Las declaraciones presentes en el documento de 72 páginas estaban basadas en las investigaciones llevadas a cabo por el Observatorio de Derechos Humanos a raíz de la publicación de The Washington Post, que desvelaban la intercepción de vuelos directos desde Afganistán con destino a Rumania y Polonia en 2003 y 2004. En el caso de Rumania, la ONG aseguraba que desde 2002 Estados Unidos había utilizado la base militar Mihail Kogalniceanu que tiene instalada en la ciudad con salida al Mar Negro de Constanta, para desplazar a detenidos desde y a Rumania.

El informe de Marty admitía así que había “evidencias suficientes” en este sentido lo que desencadenó un proceso llevado a cabo por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, cuyo fallo ya se pronunció tanto en contra de Polonia como en contra de Rumania. En el primer juicio de julio de 2014 , la Corte denunciaba a Polonia haber incumplido sus obligaciones internacionales al permitir “la detención secreta, tortura y entrega extraordinaria de un ciudadano saudí y un apátrida palestino”, ambos sospechosos de haber perpetrado actos terroristas. Asimismo, en mayo de 2018, la Corte sentenció que Rumanía habría permitido la detención durante 18 meses y tortura de Abd Al Rahim Hussain Muhammad Al Nashiri, uno de los supuestos terroristas responsable del ataque al USS Cole.

Ha sido habitual que los dirigentes rumanos lanzaran mensajes incoherentes que se contradijeran entre si. No obstante, distintos documentos hacían cada vez más evidente lo que siempre fue un secreto a voces. En diciembre de 2014, el Senado de Estados Unidos desclasificó el Programa de Detención en Interrogatorio de la Agencia Central de Inteligencia, un extenso informe que detallaba las técnicas de interrogatorio utilizados por la CIA en el periodo 2001-2009, pero en el que se mencionaban también los supuestos “sitios negros”, entre otras cosas. Aunque muchos podrían haber visto en ello una oportunidad para esclarecer las dudas, la información contenida en el informe no sólo estaba parcialmente oculta – los nombres de personalidades y sitios clave estaban tachados -, sino que estaba codificada.

A pesar de ello, una vez más, The Washington Post llevó a cabo una labor de descodificación del documento en cuanto que se refiere a los países donde supuestamente la CIA abrió cárceles secretas, identificados en el informe mediante distintos colores. Gracias a otros detalles presentes en el documento, tal como la publicación estadounidense afirmó, se pudieron deducir la localización de ocho sitios repartidos entre Polonia, Lituania, Rumania, Afganistán y Tailandia, cada uno con su color correspondiente, como el negro o azul en el caso de Rumania y Polonia. Además, se pudo saber que por la sede de la presunta prisión secreta rumana habrían pasado importantes detenidos como es el caso del paquistaní Khaled Sheikh Mohammed, considerado el principal organizador de los atentados del 11S, o el saudí Abd al-Rashim al-Nashiri, entre otros.

Además, en las investigaciones llevadas a cabo por fiscales militares estadounidenses, se han descubierto la existencia de cerca de 14.000 fotografías en formato electrónico tomadas en las cárceles secretas de la Agencia, la mayoría de ellas de Tailandia, Afganistán y Polonia, aunque también, presuntamente, de Rumania . Las imágenes vetadas al público por, de nuevo, razones de seguridad, mostraban a presos desnudos durante el transporte, a miembros de la CIA y de los servicios de inteligencia extranjera, y a los psicólogos Bruce Jessen y James Mitchell, considerados los artífices del programa de interrogación, pero también dependencias como baños y celdas. El edificio que, supuestamente, entre 2003 y 2006 ha sido facilitado por Rumania a la CIA se halló en la misma capital, Bucarest, que algunos identificaron con la actual sede del Registro Nacional de Informaciones Secretos (ORNISS) , aunque tales afirmaciones, así como otros posibles emplazamientos han sido siempre refutadas.

La publicidad del informe del Senado ha desencadenado una Resolución del Parlamento Europeo aprobada en  febrero de 2015, para llevar a cabo una investigación en este sentido, después de que la Unión Europea ya había instado en 2013 a su Estado miembro de llevar a cabo una investigación detallada y eficiente acerca de la colaboración de Rumania con CIA que quedo por ser estudiada. No obstante, el primer ministro Victor Ponta alegaba ignorar el asunto a pesar de que en 2005 en el Parlamento rumano se indagara acerca del mismo, y el presidente de la Comisión parlamentaria, el senador Norica Nicolai concluyera que los aviones militares estadounidenses interceptados dentro del territorio de Rumania únicamente se hallaron debido a causas “técnicas”, negando con ello la existencia de alguna prisión secreta.

Debido al escándalo desatado a raíz de la entrevista de Ion Iliescu en Der Spiegel, el expresidente se vio obligado a aclarar en su blog que en ningún momento haya admitido el hallazgo de algún centro de detención ilegal. Asimismo aclaro que si hubiera sabido acerca de las actividades que se desarrollaron en el sitio- que el mismo consintió -seguramente habría rechazado la petición de la CIA.

Artículo actualizado

Publicado en julio de 2015 en esglobal

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